CIUDAD DE GUATEMALA (AP) — Estados Unidos pidió el viernes la liberación del líder indígena nicaragüense Brooklyn Rivera, luego de que el gobierno publicara fotos suyas en el hospital en estado sumamente grave.
Rivera, un líder del pueblo miskito —que desde hace décadas han estado enfrentados con el gobierno sandinista en el poder—, está encarcelado desde el 29 de septiembre de 2023, parte de una represión de años contra la disidencia. Su familia ha dicho que está preso por motivos políticos y que el gobierno no ha presentado cargos formales.
Al menos un puñado de presos han muerto bajo custodia del gobierno nicaragüense en los últimos años. Las autoridades han encarcelado a cientos de periodistas, activistas y opositores políticos.
El gobierno de Nicaragua indicó en enero que liberaría a algunos presos, luego de la presión que enfrentó a raíz de la operación militar de Estados Unidos para capturar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Pero ha habido poca transparencia por parte del gobierno después del anuncio.
“Esta represión, violencia e inhumanidad es aborrecible”, publicó el viernes la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental en la red social X. “Reiteramos nuestro llamado a su liberación incondicional y a la de todos los presos políticos ahora”.
El gobierno de los copresidentes Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo publicó un informe el miércoles sobre la salud de Rivera, en el que indicó que su salud es “delicada”, se encuentra conectado a un respirador mecánico y presenta falla multiorgánica. En las fotos puede verse a Rivera demacrado, conectado a múltiples tubos en una cama de hospital.
Un comunicado del jueves de una coalición de grupos indígenas nicaragüenses criticó al gobierno por encarcelar a Rivera de manera arbitraria, y por “distorsionar la narrativa” al afirmar que ya tenía mala salud cuando fue detenido.
“Sabemos que el responsable de la gravísima situación en la que se encuentra, de las violaciones de sus derechos humanos, es el régimen sandinista Ortega-Murillo”, señalaron en el comunicado enviado a The Associated Press.
Al menos 47 personas están encarceladas actualmente en Nicaragua por motivos políticos, según un grupo que da seguimiento a estos casos, conocido como el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas. Cientas fueron encarceladas tras un levantamiento en 2018, el cual derivó en una sangrienta represión gubernamental que dejó cientos de muertos.
Lo que comenzó como una protesta contra una reforma al sistema de seguridad social se amplió para exigir la renuncia de Ortega, quien ha gobernado el país durante casi dos décadas después de cambiar la Constitución para permitir ser reelegido repetidas veces. La represión se intensificó antes de los comicios presidenciales de 2021, en los que todos los candidatos competitivos fueron encarcelados previamente a que Ortega declarara su victoria. Washington no reconoce su presidencia.
Más de 200 presos políticos fueron liberados y enviados a Estados Unidos en 2023, y describieron haber estado recluidos en aislamiento y sometidos a tortura física y psicológica. Muchos desarrollaron problemas crónicos de salud debido a las condiciones allí, y ahora viven en un precario limbo migratorio bajo el gobierno del presidente Donald Trump. Otros 135 presos políticos fueron liberados y enviados a Guatemala en 2024.
La población miskita ha sido una espina particularmente incómoda para el régimen de Ortega, según Manuel Prado, representante internacional del partido indígena Yatama, al que Rivera representó en el Congreso.
Rivera desempeñó un papel clave en la resistencia al gobierno sandinista de Ortega a finales de las décadas de 1970 y 1980, al participar en el movimiento armado de la Contra respaldado por Estados Unidos y ayudar a establecer el área de la costa norte como una región autónoma.
Rica en recursos, incluidos oro y plata, la región miskita es importante para el objetivo del gobierno Ortega-Murillo de atraer inversión internacional, particularmente de China.
Prado pidió la liberación de Rivera y manifestó su preocupación por su estado físico actual.
“Sí sentimos que Ortega va a dejar que se muera”, expresó.
