EFE
El juez de Estados Unidos encargado del caso contra el expresidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, descartó este jueves 26 de marzo de 2026 desestimar su caso “porque sería tomar una medida demasiado seria”.
“No voy a desestimar el caso”, aseveró el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, en la segunda audiencia contra el matrimonio, acusado por la Justicia de EE.UU. por cargos cargos relacionados con narcotráfico y corrupción.
No obstante, Hellerstein, al que durante la audiencia se le pudo escuchar la voz algo quebrada, aún tiene que confirmar su decisión de manera oficial.
Maduro entró hoy a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal.
El depuesto mandatario lucía el pelo canoso y parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero, al igual que su mujer.
Los abogados mencionaron que Cilia Flores estaba mal de salud y pendiente del resultado de un ecocardiograma.
La defensa de Flores y Maduro pidió en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) le negase a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del Gobierno de Venezuela.
Tanto Maduro como el Gobierno venezolano están sujetos a sanciones de EE.UU., por lo que uno de los abogados, Barry Pollack, solicitó dicho permiso a la OFAC, pero menos de tres horas después la agencia emitió una licencia enmendada que bloquea la transacción, según denunció.
El fiscal adjunto de Estados Unidos, Kyle Wirshba, alegó al juez que el Gobierno estadounidense debería poder “utilizar sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional”.
Wirshba también aseguró que los acusados están “saqueando la riqueza de Venezuela” y que “permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones” impuestas por EE.UU.
Sin embargo, Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, “no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”, y recalcó que “las cosas han cambiado en Venezuela”.
“Ahora (Estados Unidos) hace negocios” con el país, recalcó.
Desde la captura de Maduro el pasado 3 de enero en Caracas y su posterior traslado a Nueva York, el Gobierno del presidente Donald Trump y de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, han acercado posiciones.
A principios de marzo, ambos países restablecieron formalmente las relaciones diplomáticas entre las dos naciones, rotas desde 2019.
Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos; y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Flores, por su parte, está acusada de otros cuatro cargos relacionados: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
En su primera comparecencia, Maduro se declaró “no culpable” y se definió a sí mismo como un “prisionero de guerra”.
