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Estados Unidos entra este lunes 19 de octubre en una etapa decisiva de sus elecciones legislativas de medio mandato, en las que estará en juego el control del Congreso y buena parte del futuro político del presidente Donald Trump. Aunque el mandatario republicano no aparece en las boletas, los resultados definirán si conserva el respaldo legislativo para impulsar su agenda durante los últimos dos años de su administración o si tendrá que enfrentar a una oposición con mayor poder.
Este lunes comienza la votación anticipada en estados como Texas, Arkansas, Colorado, Connecticut, Carolina del Sur y Alaska. Sin embargo, las elecciones no comienzan simultáneamente en todo el país: en otras entidades los ciudadanos llevan varias semanas votando. La jornada electoral nacional está programada para el próximo martes 3 de noviembre de 2026.
¿Qué votarán los estadounidenses?
A diferencia de una elección presidencial, en estos comicios no se elegirá al presidente de Estados Unidos. Los ciudadanos renovarán la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, aproximadamente un tercio del Senado, además de elegir gobernadores en 39 estados y numerosos cargos legislativos y locales.
El principal objetivo de ambos partidos será conseguir el control del Congreso, integrado por la Cámara de Representantes y el Senado, instituciones responsables de aprobar leyes, presupuestos federales y ejercer funciones de supervisión sobre el gobierno.
Actualmente, el Partido Republicano mantiene el control de ambas cámaras, aunque con márgenes reducidos. Según Reuters, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en cada una para conseguir la mayoría.
¿Qué se juega Donald Trump?
Para Trump, estas elecciones representan una evaluación nacional de los primeros dos años de su segundo mandato. Su política migratoria, las medidas económicas, el aumento de los precios y la guerra con Irán forman parte de los asuntos que han marcado la discusión electoral.
Si los republicanos conservan ambas cámaras, la Casa Blanca mantendrá condiciones favorables para promover su agenda legislativa, presupuestaria y fiscal, así como para avanzar en nombramientos federales que requieren aprobación del Senado.
En cambio, si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, podrían impulsar investigaciones parlamentarias sobre decisiones y actuaciones del gobierno de Trump, además de adquirir mayor capacidad para negociar o bloquear iniciativas legislativas y presupuestarias.
Un cambio de mayoría en el Senado también modificaría el escenario para la confirmación de jueces y altos funcionarios. No obstante, una victoria demócrata en una o ambas cámaras no significaría la salida automática de Trump de la Presidencia, ya que su mandato constitucional continúa hasta enero de 2029.
Las encuestas reflejan inconformidad con el gobierno
El panorama electoral también está marcado por los niveles de aprobación presidencial. Una encuesta Reuters/Ipsos realizada en septiembre situó la aprobación de Donald Trump en 32%, en medio de preocupaciones por el costo de vida y las decisiones de política exterior.
La disputa por el Senado concentra especial atención en estados como Texas, Ohio, Michigan, Maine, Carolina del Norte y Georgia. Mientras los demócratas buscan ampliar su representación, los republicanos intentan conservar sus mayorías y mantener el control legislativo.
Más de 100 millones de estadounidenses podrían participar
La agencia Reuters estima que más de 100 millones de ciudadanos podrían acudir a las urnas si se repiten los niveles de participación de las elecciones intermedias de 2022. La importancia de estos comicios también se refleja en el gasto electoral: hasta el 12 de octubre se habían destinado alrededor de 3 mil 800 millones de dólares a publicidad política.
En Texas, uno de los estados con mayor peso electoral y una importante población de origen mexicano, la votación anticipada comenzó este lunes y continuará hasta el 30 de octubre, de acuerdo con el Houston Chronicle y el calendario oficial electoral.
El 3 de noviembre no se decidirá quién ocupará la Casa Blanca, sino qué partido tendrá el poder legislativo para acompañar, modificar o frenar las políticas de Donald Trump. El resultado también influirá en la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, las negociaciones presupuestarias y el escenario político rumbo a las presidenciales de 2028.
