Las manifestaciones son contra el alto costo de la vida, pero también para desafiar la nueva y férrea estrategia de seguridad impuesta por el Gobierno de Giorgia Meloni para prevenir nuevos saqueos.
Inundaciones provocadas por lluvias intensas arrasaron varias poblaciones en una región montañosa del centro de Italia y dejaron 10 muertos y al menos cuatro desaparecidos.