Por Alexandro Guevara
En el actual escenario de la política mexicana, la administración de Oaxaca ha comenzado a trazar una ruta que desafía las convenciones tradicionales de la gestión pública, consolidando lo que hoy podemos llamar una “izquierda de resultados”.
El análisis del desempeño de la Secretaría de Gobierno no es un simple ejercicio de medición, sino una ruptura de paradigmas que sustituye la vieja “ley del garrote” por una ingeniería de paz basada en datos, rigor científico y una profunda sensibilidad social. Bajo la guía del Gobernador Salomón Jara Cruz, Oaxaca ha dejado de ser un estado gestionado desde la reacción para convertirse en un laboratorio de innovación institucional, donde el Secretario de Gobierno, Jesús Romero López, ha implementado una metodología de proximidad territorial que hoy cuenta con el aval de la academia y los indicadores de desempeño más exigentes.
La base de este análisis es la Evaluación Específica de Desempeño concluida en 2025 por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) – Unidad Regional Pacífico Sur., bajo la coordinación del Dr. Salvador Sigüenza Orozco y con la colaboración de especialistas como la Dra. Alaide Vences Estudillo y el Dr. Luis Arturo Tapia Guerrero, este estudio audita el impacto real del “Programa Estatal de Paz con Justicia y Bienestar para el Pueblo de Oaxaca” durante el periodo 2023-2025, el CIESAS aplicó los parámetros de referencia del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), utilizando una metodología de gabinete robustecida con grupos focales y revisión documental exhaustiva proporcionada por la instancia técnica.
El programa rector se despliega sobre una población objetivo masiva de 4,132,148 habitantes, lo que implica una responsabilidad de cobertura estatal total. El eje más visible de esta transformación es, sin duda, “Hablamos, no bloqueamos”. Este programa ha roto el ciclo vicioso de la protesta social y la represión que durante décadas asfixió a la capital y las regiones.
Los datos duros son contundentes: la meta establecida de 1,850 acciones de promoción de la paz y la instalación de 1,300 mesas de trabajo no son solo números, sino la evidencia de una capacidad de mediación que ha prevenido el escalamiento de la violencia física en cientos de conflictos.
Al priorizar el diálogo circular, Jesús Romero ha logrado que la Secretaría de Gobierno pase de ser una oficina de contención a una de conciliación, donde el 60% de los conflictos atendidos en las mesas de trabajo han derivado en acuerdos de seguimiento institucional, reduciendo la necesidad de intervención de las fuerzas de seguridad y devolviendo la gobernabilidad democrática a las carreteras y plazas públicas del estado.
En el ámbito de la justicia social y el enfoque de género, el programa “Pa’ las Oaxaqueñas” destaca por su rigor en la implementación. Este eje ha ejecutado 85 talleres especializados en 50 instituciones estatales, una cifra que demuestra la transversalidad de la política de género en la Primavera Oaxaqueña. Los indicadores cualitativos reflejan un cambio de atmósfera institucional: el 68% de las servidoras públicas y beneficiarias participantes reportaron percibir un ambiente de trabajo más respetuoso, mientras que un notable 55% manifestó sentirse más segura para denunciar actos de hostigamiento o acoso tras las intervenciones del programa.
Estos datos reflejan que la izquierda que encabeza Salomón Jara no solo habla de derechos, sino que construye mecanismos de protección técnica que transforman la cultura organizacional del Estado, alejándose de la simulación de gobiernos anteriores.
La “Paz Territorial” representa otro frente donde el desempeño ha sido sobresaliente. Oaxaca, con su compleja propiedad social, ha sufrido por siglos disputas agrarias que terminaban en derramamiento de sangre.
El modelo de Jara y Romero ha introducido la figura del “conciliador agrario” con formación técnica, logrando que expedientes con más de 30 años de antigüedad avancen hacia convenios de colindancia definitivos.
La evaluación del CIESAS subraya que este enfoque preventivo ha evitado costos sociales incalculables, traduciéndose en una paz comunal que fomenta el desarrollo económico regional.
A esto se suma el programa “Viviendo la Paz”, que ha distribuido cuadernos de gobernanza y ha utilizado la “Lotería para la Paz” como herramienta pedagógica en comunidades alejadas, impactando directamente en la formación de la cultura de la legalidad en la niñez y juventud oaxaqueña, atacando así la raíz de la violencia generacional.
Finalmente, desde la óptica de la comunicación institucional, el proyecto “Oaxaca: comunicando la paz” ha sido el eje articulador que legitima estas acciones. Al utilizar la señal de CORTV y plataformas digitales para transparentar los acuerdos de las mesas de trabajo, el gobierno de Salomón Jara ha democratizado la información, eliminando el opaco manejo de los conflictos que caracterizaba al régimen anterior.
Este es el verdadero éxito de una izquierda que hace bien su trabajo: utilizar la ciencia social, la transparencia presupuestaria y la presencia constante en territorio para demostrar que la paz no es un decreto, sino una construcción diaria. El análisis de desempeño del CIESAS confirma que la Secretaría de Gobierno bajo el mando de Jesús Romero no solo ha cumplido con sus metas programáticas, sino que ha establecido un nuevo estándar nacional de gobernanza, donde la justicia y el bienestar son el resultado de una administración técnica, honesta y profundamente comprometida con el pueblo.
“Salus populi suprema est lex” (El bienestar del pueblo es la suprema ley) — Cicerón.
