Continuarían riesgos, pese a vacuna contra Covid-19: UNAM

“Estamos en medio de una extraordinaria y gravísima crisis, estamos con una situación de la mayor complejidad”, dijo Samuel Ponce de León, coordinador de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, de la UNAM. En medio de este desastre donde las cifras crecen, los contagios continúan aumentando igual que las cifras de fallecimiento, las vacunas se presentan como una posibilidad real y factible de tener un impacto sobre la evolución de la pandemia, pero ¿dónde estamos con las vacunas, qué es lo que tenemos, quienes serán los que se vacunen primero, cómo se distribuirán?

En conferencia de prensa, la comisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre Covid-19 explicó que en un hecho histórico por la cantidad de proyectos y la velocidad de estos, las vacunas se van consolidando. En el mundo hay alrededor de 170 proyectos de investigación, 60 de ellos en etapas clínicas, 13 en fase tres y 7 con alguna autorización para uso de emergencia, 6 en China y Rusia, y en días recientes se agregó la vacuna de Pfizer en el Reino Unido.

Ponce de León recalcó que todas las aprobaciones son bajo el esquema de aprobación por emergencia de manera inmediata, “son novedosas porque nunca se han usado, pero estamos seguros de que son eficaces, aun así, faltan requisitos por cumplir”.

Cada una con distinta estrategia biotecnológica y características distintivas, pero prácticamente abordan una estrategia de vacunación por medio de un esquema que consisten en dos dosis, un par explorando una sola dosis.

La estrategia de México

Mauricio Rodríguez Álvarez, académico de la Facultad de Medicina León, explicó que para procurar la disponibilidad de las vacunas, por un lado se avanza dentro de una iniciativa internacional en la que convergen muchos países e instituciones (Covax), por otro lado, las autoridades buscan vacunas directamente con productores el abastecimiento conforme se vayan dando las autorizaciones.

Además se participa en ensayos clínicos de fase tres con varios centros y muchos participantes, “esta es una buena estrategia porque nos permite ir teniendo algo de experiencia con la vacuna y a la vez se recaba información sobre el comportamiento de las vacunas”.

Por último hay proyectos de investigación y desarrollo que se están llevando a cabo desde la investigación básica hasta la clínica, “lo que viene a complementar la estrategia con el proyecto de transferencia tecnológica que se está buscando, en este caso con AstraZeneca que en conjunto fortalecerán la capacidad de producción de vacunas eventualmente en México”.

Se trata de una estrategia compleja que está tratando de apuntalar todas las opciones y tener disponibilidad, sin embargo las dificultades aún son muchas.

La vacuna estará limitada

En un ejercicio de especulación, aunque con suficiente información, Rodríguez Álvarez, dijo que la vacuna va a estar hasta cierto punto limitada, tomando como ejemplo la vacunación contra influenza la vacuna será primero para grupos prioritarios como personal de salud cercano a pacientes, mayores de 70 años, personas con un riesgo particular (como diabetes, obesidad e hipertensión), y elementos de seguridad (integrantes del ejército, policías, expertos en seguridad civil en riesgos).

Un punto que también se ha puesto sobre la mesa es si se puede determinar dónde son los sitios con mayor diseminación del virus y tratar de intervenir ahí para evitar la diseminación, pero esto implica decisiones muy puntuales de escenarios de riesgo. “tenemos que respetar esa priorización y actuar en función de lo que nos vayan diciendo sobre la disponibilidad y distribución”.

Ponce de León destacó además, que la vacunación se va a llevar muchos meses, “no vamos a tener un proyecto de vacunación como el de influenza donde en cuatro o cinco meses se aplican alrededor de 34 millones de dosis... ( ) el programa de vacunación para covid nos va a llevar todo 2021 y parte del 2022”.

Agregó que empezar el programa de vacunación en las próximas semanas no implica una disminución del riesgo y una vez aplicadas a la población mexicana, en lo inmediato no disminuirán el riesgo de contagio, toda vez que su efecto será visible cuando se haya vacunado a 80 millones de personas y se hayan aplicado las dosis completas.

María de Lourdes García García, subdirectora de Prevención y Vigilancia en Enfermedades Infecciosas en el Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), por su parte, dijo que pareciera que las vacunas contra la Covid-19 son la herramienta que nos va a sacar de esta crisis sanitaria, pero eso es esperar demasiado. Tener una vacuna no significa que se puedan dejar de lado las demás medidas.

“En México tenemos aproximadamente un millón 500 mil personas que están en el sector salud directamente atendiendo a pacientes y 9 millones por arriba de los 60 años, al enfocarnos a grupos prioritarios tejemos de manera focalizada, por lo que no se otorga la inmunidad de rebaño; es decir, al menos los siguientes dos años las medidas de lavado de manos, uso de cubrebocas y sana distancia, no los podemos olvidar”.

Con información de EL ECONOMISTA.