"He perdido todo, menos una cosa...Mi honra como luchador": Ricardo Flores Magón, a 97 años de su muerte

Un día como hoy, hace 97 años, fue asesinado en prisión por el gobierno de Estados Unidos uno de los revolucionarios más comprometidos con la causa de la emancipación económica de los trabajadores del mundo, el indomable anarquista oaxaqueño Ricardo Flores Magón, nacido en Eloxochitlán de Flores Magón.

Hoy en la Cañada, honran al revolucionario que prefirió morir en prisión antes que arrepentirse de su rebeldía y el perfil de Facebook "Pensamientos Magonistas" publica el fragmento de una carta que el oaxaqueño fundador del periódico Regeneración -medio crítico a la dictadura del General Porfirio Díaz- escribió desde prisión, dos años antes de su muerte, el 21 de noviembre de 1922 y que encierra muchos de los principios e ideales de este político y periodista. 

"En el Departamento de Justicia se dijo al Sr. Weinberger que nada puede hacerse en mi favor si no hago una solicitud de perdón. Esto sella mi destino; cegaré, me pudriré y moriré dentro de estas horrendas paredes que me separan del resto del mundo, porque no voy a pedir perdón. ¡No lo haré! En mis veintinueve años de luchar por la libertad lo he perdido todo, y toda oportunidad para hacerme rico y famoso; he consumido muchos años de mi vida en las prisiones; He experimentado el sendero del vagabundo y del paria; me he visto desfalleciendo de hambre; mi vida ha estado en peligro muchas veces; he perdido mi salud; en fin, he perdido todo, menos una cosa, una sola cosa que fomento, mimo y conservo casi con celo fanático, y esa cosa es mi honra como luchador.

Pedir perdón significaría que estoy arrepentido de haberme atrevido a derrocar al capitalismo para poner en su lugar un sistema basado en la libre asociación de los trabajadores para producir y consumir, y no estoy arrepentido de ello; más bien me siento orgulloso de ello. Pedir perdón significaría que abdico de mis ideales anarquistas; y no me retracto, afirmo, afirmo que si la especie humana llega alguna vez a gozar de verdadera fraternidad y libertad, y justicia social, deberá ser por medio del anarquismo.

Así pues, mi querido Nicolás, estoy condenado a cegar y a morir en la prisión; más prefiero esto que volver la espalda a los trabajadores, y tener las puertas de la prisión abiertas a precio de mi vergüenza. No sobreviviré a mi cautiverio, pues ya estoy viejo; pero cuando muera, mis amigos quizá inscriban en mi tumba: "Aquí yace un soñador", y mis enemigos: "Aquí yace un loco"; pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: "Aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas.""

-R.F.M., carta enviada desde la Penitenciaría Federal de los Estados Unidos, en Leavenworth, Kansas. 1920.