Delicias de la comida mazateca dejan con kilos de más a los Fieles Difuntos

Llegaron literalmente en los huesos y ahora se van con unos kilos de más y es que los Fieles Difuntos de las familias mazatecas se dan un agasajo con los guisos que preparan en esta región de Oaxaca y que incluye platillos tan representativos como el tesmole y el atole agrio.

Cientos de familias sacan las recetas tradicionales de los ancestros para preparar también caldo de res, barbacoa de chivo y de res, tamales de frijol, elote, mole, quelites, quintoniles, huele de noche, hierba mora y guías de chayote.

La gastronomía de los mazatecos es variada y condimentada, basada en recetas que pasan de generación en generación.

El atole agrio consiste en maíz fermentado que se remoja en dos o tres días, se muele y se coloca en una olla con agua caliente, cuando ya está fermentada la masa,  se cuela, se le mueve hasta que hierva y se  acompañado de frijoles negros o ayocote y un tipo de salsa hecho con ajonjolí.

La gastronomía se mezcla y enriquece la tradición de los Huehuentones y su armonioso baile que dispone a los danzantes a prestar su cuerpo a las almas de los Fieles Difuntos para gozar estos días de jolgorio. 

 

El proceso de la preparación de los guisos comienza desde la compra de los productos con los que se prepararán los platillos y que hacen de los mercados y tianguis de la zona verbenas de colores y aromas que llevan al mundo de los recuerdos de la infancia a quienes acompañan a las cocineras, herederas de la tradición en honor a los Fieles Difuntos.

El olor del maíz cocinándose se mezcla con el de las flores de cempasúchil, el chile ancho y especias para el mole, chocolate, maíz para los tamales, cera pura o parafina, cohetes, cohetones, copal, veladoras, pan de muerto, cañas, limas, dulce de calabaza, tejocote y mezcal, es una fiesta para la vista y para el corazón de los paisanos que tienen la dicha de regresar a su tierra en esta fecha.

FOTOGRAFÍAS: AYUNTAMIENTO DE HUAUTLA DE JIMÉNEZ Y REDES SOCIALES.