Sube a 39 la cifra de muertos por accidente de trenes en España

Agencias

El saldo de personas fallecidas por el accidente de trenes que se registró ayer en la provincia de Córdoba, España, se elevó a 39, mientras que los heridos hospitalizados en estado de extrema gravedad son 43, entre ellos cuatro niños.

Los responsables de la red ferroviaria en España explicaron que los primeros análisis técnicos del accidente descartan el “fallo humano” y que todo apunta a un problema en las infraestructuras o en uno de los dos trenes siniestrados.

Este se considera el peor accidente en la historia de la alta velocidad ferroviaria en España.

La “cifra de fallecidos es más que probable que aumente”, dijo el presidente de la Junta de Andalucía, José Manuel Moreno Bonilla.

El ministro de Transportes del gobierno español, el socialista Óscar Puente, explicó en una comparecencia de urgencia que aún se desconocen los motivos del accidente, pero que “es raro”, ya que el siniestro se registró en una recta con las vías prácticamente nuevas y que el tren del que se descarrilaron tres vagones, que pertenece a la compañía italiana Iryo, fue sometido a una inspección técnica hace sólo cuatro días.

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández, explicó que “todavía es prematuro conocer las causas del descarrilamiento ferroviario , ya que se trata de un suceso complejo y poco habitual, por lo que hay que evitar, en la medida de lo posible, especular”.

Entre los pasajeros afectadas viajaba un periodista de Radio Nacional de España (RVE), Salvador Jiménez, quien relató en directo lo que estaba pasando: “Nadie nos informa. Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) no se ha puesto en contacto con nosotros y tienen el teléfono de todo el pasaje. Es llamativo que los pasajeros no hayamos recibido ningún mensaje pese a estar todo informatizado. Íbamos preguntando a los guardias civiles todo el camino al salir del tren ‘por dónde tenemos que ir, por dónde tenemos que ir’”.

Los primeros en ayudar a los afectados fueron los vecinos de la zona, que se organizaron de inmediato para llevarles comida, agua y mantas para el frío, además de alojar en sus propias casas a los que se podían mover y caminar hasta el pueblo.

A la zona se movilizaron servicios de emergencia sanitaria, la Guardia Civil, que fue la primera en desplegarse en la zona, y la Unidad de Emergencia Inmediata del Ejército español, que está ayudando en las tareas de rescate dada la dificultad del operativo, ya que los trenes quedaron convertidos en auténticos amasijos de hierro.