Todos los días son de bullying. ¿Qué debemos hacer?

Escrito por Misael Palacios García.

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El acoso escolar (bullying) se menciona más veces que en años anteriores gracias a las campañas que han surgido como mecanismo de prevención en las instituciones educativas. Bullying es un término en inglés que significa abusar, intimidar, violentar de manera repetitiva y durante un lapso de tiempo a un compañero o compañera. En la gran mayoría de las veces quien acosa no lo hace solo, alrededor están las complicidades de otros estudiantes, y en ocasiones, del personal que labora en los espacios educativos.

El acoso escolar ha existido siempre, sólo basta revisar nuestras historias personales o nuestra época de estudiantes; quizás, en la actualidad han cambiado las formas de hacer daño o lastimar ya sea de manera física, psicológica, sexual o socialmente como cuando se excluye a alguien del grupo. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar en casos de Bullying o acoso escolar de todos los países (34) que lo integran.

El Bullying o acoso escolar surge cuando de manera recurrente se insulta, golpea, esconden pertenencias, inventan historias, pintan paredes, bancos, sillas o postean en redes sociales sobre la víctima con el fin de causarle un daño o malestar, hay una intención clara. Quienes acosan generalmente desean ganarse admiración, generar temor o ser reconocidos en su espacio.

Cuando hemos generado confianza en una niña/niño o adolescente que padece acoso escolar nos hablará de los episodios, pero habrá quien lo viva en el silencio poniendo en riesgo la propia vida porque quien acosa muchas veces va aumentando las acciones que pueden llevar al suicidio. Y es que, es difícil relatar el acoso cuando las personas adultas no han preparado el terreno para sembrar confianza.

Lo más importante para detectar el acoso escolar es ver el cambio de comportamiento que la víctima presenta, pueden manifestar rechazo por acudir a la escuela, bajo rendimiento escolar, llanto, aislamiento, síntomas físicos que no se habían presentado, entre otros. Dentro del aula pueden manifestar de manera frecuente que les hacen falta útiles escolares, tienen las libretas o libros rayados, hay marcas en la ropa o mochila (sucia o con daños), no tienen motivación para el trabajo o muestran ansiedad, entre otras manifestaciones.

El acoso brota como parte de una sociedad que poco enseña a hijos e hijas a vivir en el respeto a la diversidad humana. Se discrimina por padecer alguna discapacidad, ser pobre, profesar una religión distinta a la mayoría, pertenecer a una etnia (racismo), orientación sexual no heterosexual o por no ajustarse a los estereotipos que se esperan como hombres o mujeres.

El acoso escolar permanece mientras las personas adultas no intervengan de manera adecuada cuando se presenta. Por ello, es importante considerar que no importa cuál es el cargo que se tenga: profesorado, personal administrativo o de mantenimiento, si son parte del personal del espacio escolar deben intervenir o ser vigilantes de lo que ocurre.

El acoso no siempre ocurre dentro del aula, los pasillos, baños (dentro o parte trasera), son espacios poco observados y quienes acosan tienen mayor oportunidad de ejercer la violencia.

¿Qué recomendaciones son importantes para prevenir el bullying?

- Informarse a través de libros físicos o electrónicos, páginas web especializadas.

- Establecer normas o acuerdos de comportamiento para mantener un espacio armonioso.

- Aplicar técnicas grupales (dinámicas) que faciliten el apoyo grupal, comunicación, empatía y mejora en las relaciones interpersonales.

- No dejar pasar el acoso, es importante intervenir inmediatamente y hablar del hecho, con quien lo ejerce, la víctima y también es importante que hablen quienes presencien el acto.

- Crear un comité de vigilancia anti-acoso para tener registrados las conductas que sean recurrentes y nos lleven a detectar el acoso escolar.

- Generar espacios donde el alumnado exprese sus inquietudes y necesidades para el disfrute el espacio escolar.

- Dedicar unos minutos independientemente de la asignatura a tratar temas que ayuden a reconocer la importancia de la diversidad étnica, económica, cultural, religiosa o sexual para generar respeto y solidaridad.

- Realizar actividades que coadyuven a mejorar la autoestima, a sentirse querido y reconocido, a incluir y valorar a todas las familias, sin tomar en cuenta sus posibilidades económicas. Revisar la importancia de los valores y todo aquello que reconozca que ser distintos no significa que deba ser motivo de desprecio o burla.

- Involucrar a las madres, padres, tutores o personas líderes de su comunidad para realizar cursos, talleres o charlar sobre la importancia del respeto y la convivencia respetuosa.

- Documentarse en textos sobre teoría de género para hablar con el alumnado sobre estereotipos, violencia de género, discriminación por orientación sexual, masculinidades ya que el acoso escolar está impregnado del machismo cultural.