Calaveras de la Cañada

Escrito por Staff ruta135.

La huesuda gustosa está,
Flor de Naranjo escuchará
pues en la Cañada por encargos está
y ningún político se salvará.

Cuando por la ruta 135 venía
a Joel Altos vio llorar,
el dinero se le escurría
por no saber administrar.

Como cuánto más se va a robar
la Calaca se cuestionaba;
dijo Mazatlán te voy a salvar,
al edil me llevo y que la bronca acabe ¡ya!

Con el primero en la bolsa
la catrina caminaba y reía,
se detuvo a cortar una rosa
para una funcionaria que lista se creía.

Buscando iba a Nancy Ortiz,
cuando se suscitó el incidente
la encontró haciendo pis
¡Ay qué cosa tan indecente!

Sin chistar a su espalda la echó,
y la huesuda su camino retomó;
caminando en Cuica vio a Guerrero
pero no le echó ni un pedo.

Hasta Teoti llegó la Parca
y se fue a la parada
a esperar una camioneta
que a Huautla la trasladara.

Mal comenzó a sentirse
cuando un zancudo le picó,
al hospital eligió irse
porque el dengue le afectó.

Sin ayuda para aliviarse
gritaba la flaca en los pasillos:
¡Ay que miedo da morirse,
los doctores son unos pillos!

Este nosocomio es negligente
pensó la calaca preocupada,
por eso arraso con esta gente
antes de que a todos nos lleve la ch.....da.

Balazos escuchó la catrina
corrió a poner orden al centro
era Olmos que estaba en la cantina
ahora en una tumba estará adentro.

La calaca tilica y flaca
puntual llegó a Huautla
un atole agrio se echó a la panza
y Flor de Liz ahora danza.

Pregunta por los ex candidatos
a ellos quiere castigarlos,
por pelear como perros y gatos
junto a Sabina va a enterrarlos.

Al terminar el 2 de noviembre
la calaca se va de prisa:
lean ruta135 siempre,
recomienda con una sonrisa.