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Más de 23 mil indígenas de la Sierra Mazateca, invisibles para el gobierno de la Ciudad de México

  • Alicia Sandoval
  • Miércoles, 23 Enero 2019 08:34
  • Publicado en Principales

Sin oportunidades de trabajo y con la esperanza de un mejor futuro, 23 mil 721 indígenas de la Sierra Mazateca tuvieron que exiliarse a la Ciudad de México y concentrarse en el área conurbada de la gran urbe, en alcaldías como Milpa Alta, zona marginada, donde incluso los servicios públicos básicos aún no llegan y las autoridades capitalinas mantienen en un estado de invisibilidad a los oaxaqueños.

Provenientes de Huautla de Jiménez, Santa María Chilchotla y su ranchería Santa María Vista Hermosa y San Pedro Ocopetatillo, viven en condiciones precarias y sin oportunidades laborales, según datos de un estudio de la Universidad Pedagógica Nacional elaborado en 2010.

El éxodo, que inició en la época de los años 60 y se agravó en el año 2000, refiere el estudio, provocó que cientos de indígenas mazatecos crearan asentamientos irregulares, principalmente en los cinturones de pobreza de la capital del país.   

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Muchos de los migrantes se emplean en la producción de nopal  que se encuentra a cargo de ocho pueblos agrupados en la Confederación de Pueblos de Milpa Alta,  o en la producción del mole.

El sueldo de un peón en las nopaleras en 2010, la mayoría propiedad de gente de origen náhuatl, era de 130 pesos el día e incluía almuerzo y comida;  y para los adolescentes que también se empleaban ganaban 75 pesos diarios.

En los últimos años grupos de mazatecos se han organizado para rentar nopaleras por año y explotarlas, para así mejorar sus condiciones de vida.

Muchos de los campesinos mazatecos han logrado, con su trabajo de años, comprar terrenos, maquinaria y vehículos para trabajar la industria del nopal de forma independiente.

Mazatecos 2

Grupos importantes de las nuevas generaciones, hijos de padres mazatecos avecindados en la Ciudad de México,  han logrado vencer las barreras de la discriminación y pobreza, cursando, incluso,  niveles universitarios.

Los que han emigrado a otros puntos como el municipio de Naucalpan en el Estado de México o en el centro de la capital, trabajan en el comercio informal, en la albañilería y las mujeres en el servicio doméstico.

Los barrios Santa Cruz, San Mateo y Santa Martha de Milpa Alta están habitados por mazatecas, que en su mayoría rentan las viviendas de concreto con techos de lámina, sin acceso a los servicios básicos.  

Los indígenas mazatecos son discriminados por hablar su idioma, con 16 variantes lingüísticas,  y son llamados “oaxaquitos” en muchas esferas en las que se desenvuelven, incluso en las escuelas a las que asisten los niños en donde casos de racismo fueron documentados en el estudio a cargo del investigador Abraham Carmona Jiménez y denominado “Los mazatecos en Milpa Alta y su inserción en la ciudad y escuela”.  

REGRESAR A LA TIERRA

Hay tres motivos que hacen que los mazatecos retornen a su comunidad, aunque sólo momentáneamente, son la época de siembra y cosecha; celebraciones familiares como bodas y bautizos y el Día de Muertos por los tradicionales huehuentones.

La Encuesta Intercensal elaborada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), desvela que existen en el país 128 mil 500 personas indígenas, de las cuales 1.5 por ciento vive en la capital mexicana.

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